El vacío, el frío, la soledad de un cuerpo vivo
el latex en los brazos, en los labios, en el alma
como un barril de cerveza compartido:
los pedacitos de un despertar fragmentado.
No sé qué es el tacto
no debo saber
qué hacen tus manos con esta piel
ni qué sienten tus labios
cada que rozan mi amanecer.
Buscaba un abrazo que sujetara el universo,
pero entre tus brazos sólo había hielo
-despiadado y congelante hielo-
y conseguí una rama seca y quebradiza.
Besos de vinagre
beso de suicidio
besos que llevan clavos por condena
a mis brasas apagó con tanto ósculo desierto
no hubo abrazo, ni hubo cielo
apenas un caciqueado beso
una lengua cuarteada
y un chingo de kilómetros de regreso.
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